La competencia global por minerales críticos (litio, cobalto, tierras raras y otros materiales esenciales para baterías, semiconductores y tecnologías de defensa) se ha intensificado dramáticamente en 2026, creando una nueva falla geopolítica que amenaza con remodelar las alianzas internacionales y las cadenas de suministro. China controla aproximadamente el 90% del procesamiento mundial de tierras raras y más del 80% del grafito de grado para baterías, lo que obliga a las naciones occidentales a construir cadenas alternativas antes de que las vulnerabilidades estratégicas se vuelvan estructuralmente arraigadas. La brecha entre la demanda de minerales críticos y el suministro diversificado ha llegado a un punto de inflexión, con nuevos controles de exportación, acuerdos mineros en el Sur Global y planes de coordinación de emergencia del G7 que convierten este conflicto de recursos en el definitorio de la década.
El control estratégico de China
El dominio de China no es accidental, sino resultado de décadas de política industrial estratégica. Según análisis de principios de 2026, China controla el 90% del procesamiento global de tierras raras, el 80% del tungsteno y el 60% del antimonio. El 15º Plan Quinquenal proyecta que para 2035 China suministrará más del 60% del litio y cobalto refinados, y aproximadamente el 80% del grafito de grado batería y tierras raras.
En octubre de 2025, Pekín amplió su régimen de control de exportaciones añadiendo cinco tierras raras críticas para imanes y defensa: erbio, europio, holmio, tulio e iterbio. Las tasas de aprobación de licencias para empresas europeas cayeron por debajo del 25%, y los precios fuera de China se sextuplicaron. China emplea una "armamentización del control" mediante restricciones temporales y reversibles que mantienen el poder de fijación de precios y desalientan la inversión occidental en capacidad alternativa.
Medidas occidentales: respuesta de EE.UU. y la UE
Estados Unidos: Ley de Producción para la Defensa y Proyecto Vault
Estados Unidos ha movilizado más de 30.000 millones de dólares en apoyo a proyectos de minerales críticos. El 20 de marzo de 2025, el presidente Trump firmó una orden ejecutiva ampliando la definición de "minerales" para incluir cobre, uranio, oro y potasa. Se invocó la Ley de Producción para la Defensa (DPA) y el 14 de enero de 2026 se ajustaron las importaciones bajo la Sección 232. El centro de la estrategia es el Proyecto Vault, una iniciativa de 10.000 millones para una reserva estratégica. En febrero de 2026 se lanzó FORGE, con 54 países, y se firmaron 11 acuerdos bilaterales con Argentina, Marruecos, Filipinas y los EAU.
Unión Europea: Ley de Materias Primas Críticas
La CRMA de la UE, vigente desde mayo de 2024, establece objetivos para 2030: 10% extracción, 40% procesamiento y 25% reciclaje nacional. En marzo de 2025 se anunciaron 47 Proyectos Estratégicos en 13 estados miembros. Sin embargo, la financiación es insuficiente: el plan RESourceEU apunta a €3.000 millones para 2029, frente a los €22.500 millones necesarios. Más del 80% de las empresas europeas dependen de cadenas chinas. La Ley de Materias Primas Críticas de la UE enfrenta demoras en permisos y brechas de financiación.
El Sur Global: nuevo campo de batalla para acuerdos mineros
África y América Latina poseen vastas reservas: la RDC domina el cobalto, Chile y Argentina tienen las mayores reservas de litio. En 2026, la competencia se ha intensificado, con EE.UU. firmando MOUs con Argentina, Marruecos y Filipinas, mientras China asegura contratos en África. Nuevos actores como Arabia Saudita y los EAU aumentan la presión. Los acuerdos mineros en el Sur Global plantean preguntas sobre nacionalismo de recursos y estándares ambientales.
Coordinación de emergencia del G7 y ventana de 12 a 18 meses
En mayo de 2026, el G7 inició negociaciones para una Secretaría Permanente de Minerales Críticos. Se consideran la AIE y la OCDE como candidatos. Sin embargo, los países europeos rechazan un almacén compartido. Los expertos advierten de una ventana de 12 a 18 meses para construir capacidad independiente antes de que el dominio chino se vuelva irreversible. La coordinación de minerales críticos del G7 reconoce la insostenibilidad del statu quo.
Impulsores de la demanda: IA, cero neto y defensa
Tres factores clave: la IA requerirá casi 9% de la electricidad de EE.UU. para 2035; la transición energética demanda litio, cobalto y níquel (J.P. Morgan prevé crecimiento del 16% en demanda de litio en 2026); y el gasto en defensa de la OTAN aumenta la necesidad de tierras raras. La convergencia crea "puntos de estrangulamiento estratégicos".
Perspectivas de expertos
"China controla el procesamiento, no solo la oferta. Es una palanca más poderosa", dijo un analista del CSIS. "La ventana de 12 a 18 meses para invertir en capacidad de procesamiento se cierra."
Maroš Šefčovič, vicepresidente de la Comisión Europea: "Tenemos la CRMA, pero los permisos de 27 meses son demasiado largos."
Preguntas frecuentes
¿Qué son los minerales críticos?
Materiales esenciales para economía y seguridad, con cadenas vulnerables: litio, cobalto, níquel, tierras raras, grafito.
¿Por qué domina China?
Décadas de inversión en procesamiento. Controla ~90% de tierras raras y >80% de grafito de baterías.
¿Qué hace EE.UU.?
Ley de Producción para la Defensa, Proyecto Vault ($10B), 11 acuerdos bilaterales, FORGE con 54 países, movilizando $30B+.
¿Cumplirá la UE sus objetivos?
CRMA apunta a 10% extracción, 40% procesamiento, 25% reciclaje. 47 proyectos, pero brecha de financiación: €3B planeados vs €22.5B necesarios.
¿Secretaría de Minerales Críticos del G7?
Propuesta en mayo 2026 para coordinar políticas, almacenamiento e inversión. Desacuerdo sobre reservas compartidas vs nacionales.
Conclusión: una carrera contra el tiempo
La lucha por minerales críticos en 2026 representa un desafío geopolítico definitorio. Occidente ha movilizado recursos sin precedentes, pero el dominio chino, construido durante décadas, no se replica en años. La ventana de 12 a 18 meses se estrecha, y las consecuencias afectan la seguridad nacional, la competitividad y el clima. El resultado determinará quién controla las tecnologías del siglo XXI.
Follow Discussion